Cómo acertar en tu cena atendiendo al contexto

Quizás esta situación te suene:

El día empieza bien, tengo la mente consciente bien activa e intentamos hacer buenas elecciones saludables.

Va pasando el día, trabajamos, hacemos deporte, vamos hablando con unos y con otros, almorzamos y aún tenemos algo de batería para seguir haciendo ese intento de buenas elecciones saludables.

Llega la tarde, hacemos algo de ejercicio, nos movemos, llevamos y traemos a los niños, vamos a la compra… y por fin la cena.

En muchos casos, este momento es el que menos atención se le presta de todos los del día, en cuanto a alimentación se refiere. Y es que llegamos cansados, después de todo la jornada.

Y lo que nos apetece, normalmente, es pensar poco y relajarnos. Y es cuando todos esos esfuerzos y pensamiento consciente se anulan y empezamos a actuar sin razonar.

A lo rápido, lo simple y muchas veces lo hedónico.

En primer lugar, es importante destacar que la cena es una comida más del día. No es nada especial. Al igual que hablamos de los desayunos, no existe una cena ideal para estar sano, no engordar y aportar todos los nutrientes.

Es una comida más del día que representa un porcentaje específico de nuestro consumo total diario (en España nos movemos entre 15 y 35% del consumo total). Y la importancia que tiene es la misma que las demás. Hacer una cena perfecta con el resto de comidas desastrosas no tiene un impacto positivo, al igual que tampoco sería tan negativo si la cena es un poco menos completa y saludable y las otras 4 del día si lo han sido.

Como siempre, lo que manda es el contexto.

– ¿Quién soy, cuánto me muevo, cuánto peso, cuánto mido?

– ¿Qué he hecho en todo el día, qué deporte practico, en que intensidad y a qué hora.

– ¿Cómo se han realizado el resto de las comidas?

En base a esto se podría establecer una cena más o menos alineada con la situación de la persona.

Pues bien, hablando puramente de la cena como comida aislada, y teniendo en cuenta estas consideraciones, el mejor mensaje que se puede dar acerca de la cena es:

 “Cena o no cenes, cena más o menos, pero intenta hacer una cena saludable”.

Podemos tener en la chistera varias opciones:

  • Cenas muy simples: en base de fruta, o un yogur, alguna lata de conserva, un poco de tomate picado (en este caso vigilando que el resto del día cumpla nuestras necesidades)
  • Cenas simples: Un yogur con un poco de fruta y unos frutos secos o algún cereal integral. Un huevo a la plancha, tortilla, un poco de hummus o queso fresco con tomate, cenas en base a conservas
  • Cenas un poco más elaboradas, desde una crema de verduras, una ensalada bien completa, unas verduras salteadas simples. O alguna carne o pescado a la plancha
  • Cenas más completas: guisos, platos de horno que requieren más tiempo, platos que requieran tiempos largos de cocción…

La semana que viene hablaremos de otros aspectos de la cena. Algunos mitos de la misma y daremos alguna idea más.