En el artículo anterior hablábamos de algo importante: la salud femenina cambia con los años y los hábitos que funcionan a los 25 no siempre son los mismos que a los 45 o a los 60. 

En este artículo te traemos una idea muy sencilla: adaptar los hábitos saludables por edades en la mujer para que el cuerpo tenga lo que necesita en cada momento. 

También para que puedas comprender, acompañar y apoyar a las mujeres de tu entorno en la transición de esos hábitos. 

Pero no te preocupes, no hay manual de instrucciones imposible de seguir. 

Vamos a verlo década a década.

Hábitos saludables en tus 20: establecer las bases

¡Esos locos años 20! Son años de energía, cambios y bastante movimiento vital: estudios, primeros trabajos, amores intensos, mudanzas… y, muchas veces, horarios un poco caóticos. 

Aquí el objetivo principal es crear una base sólida de rutina de bienestar femenino que acompañe durante las décadas siguientes.

Movimiento y prevención de lesionesAlimentación mujer

El ejercicio en esta etapa debería centrarse en: 

  • fortalecer la musculatura 
  • mejorar la postura 
  • desarrollar movilidad

Actividades como entrenamiento funcional, fuerza o yoga… ayudan a prevenir lesiones futuras. Pero cualquier movimiento, actividad, deporte es válido.

Nutrición para energía y vitalidad

En esta etapa el cuerpo suele tener un metabolismo activo, pero eso no significa que funcione solo con café y snacks improvisados, ni que puedas comerte una palmera de chocolate cada día “sin que pase nada”. 

Una alimentación equilibrada te permite mantener energía estable durante el día, pero sobre todo, te genera un hábito en tu patrón alimentario que será un pilar fundamental en tu relación con la comida en el futuro. 

Gestionar el estrés

Estudios, trabajo y especialmente, la vida social, que en esta etapa es muy importante… el estrés puede aparecer antes de lo esperado, incluyendo síndromes como el FOMO y otros efectos asociados a redes sociales y la hiperconexión. 

Aprender a descansar, desconectar y organizar el tiempo es uno de los mejores hábitos que se pueden desarrollar en esta década. 

Establece zonas y horas “sin pantallas”, potencia las conversaciones en persona o lectura en libro, te ayudará a llevar una vida más calmada y equilibrada.

La década de los 30: equilibrio entre trabajo y autocuidado

Los treinta suelen traer agendas llenas y más responsabilidades. 

Trabajo, tal vez familia, proyectos personales, la utopía de la conciliación 😵‍💫​… a veces el autocuidado queda en segundo plano.

Rutinas realistas para mujeres ocupadas

No hace falta tener dos horas libres cada día para cuidar el cuerpo, sino encontrar hábitos realistas con tu tiempo y sostenibles 

Por ejemplo: 

  • entrenamientos cortos pero regulares, aunque sea en casa 
  • caminar más durante el día, usar escaleras en vez de ascensor 
  • reservar pequeños espacios de descanso 
  • un día de entrenamiento compartido o clases colectivas que te motivan más a moverte y trabajan las relaciones sociales a la vez 

Prevenir dolores posturales

Muchas mujeres pasan gran parte del día sentadas frente al ordenador o en trabajos de pie todo el día. 

El cuidado postural frente al sedentarismo o posiciones estáticas prolongadas es fundamental: 

  • fortalecer espalda y core 
  • mejorar movilidad articular 
  • hacer pausas activas durante el trabajo 
  • hacer reuniones o llamadas de pie, en movimiento (si trabajas sentada)

Alimentación antiinflamatoria

Reducir alimentos ultraprocesados y priorizar comida real te ayudará a mantener el equilibrio hormonal natural y la energía diaria.   

Los 40: preparar el cuerpo para cambios hormonales

A partir de los cuarenta algunas mujeres empiezan a notar los primeros cambios hormonales relacionados con la perimenopausia. 

Nada dramático, pero sí un buen momento para ajustar ciertos hábitos.Mujer fuerza

Ejercicio de fuerza

El entrenamiento de fuerza ayuda a: 

  • mantener masa muscular 
  • proteger la salud ósea 
  • mejorar el metabolismo 

Es uno de los pilares de la salud femenina. 

Cuidado de huesos y articulaciones

Es muy importante que mantengas actividad física regular, incidiendo en la fuerza, que, con una nutrición equilibrada, contribuye a prevenir la pérdida de densidad ósea. 

Escuchar al cuerpo

¿Cambios en el sueño, la energía o el estado de ánimo? Es muy común. Ajusta el ritmo de vida, di “no” cuando lo necesites y favorece las acciones que evitan el estrés. 

50+ años: menopausia y nueva etapa de bienestar

La menopausia es simplemente una nueva fase del cuerpo. 

Y también momento ideal para reforzar los hábitos saludables. 

Adaptar el ejercicio

Actividades de fuerza y movilidad son fundamentales en esta etapa. Si no estás acostumbrada a hacer ejercicio, intenta mantener tu cuerpo en movimiento activo y funcional. Con tu actividad favorita o si no tienes hábito, comienza saliendo a caminar, apúntate a una actividad con amigas o pareja, como baile, pilates, yoga… 

Trabajar la movilidad articular y el equilibrio ayuda a mantener independencia y calidad de vida de cara a las siguientes etapas. 

Nutrición para la salud ósea

En esta etapa conviene prestar atención a nutrientes relacionados con la salud ósea y muscular. 

La prevención de osteoporosis pasa en gran parte por el movimiento y la alimentación. 

Es importante que consultes con un especialista en nutrición si necesitas ayuda más específica.

60+ años: mantener autonomía y calidad de vida

A partir de los 60 el objetivo principal es claro: seguir moviéndote con libertad y mantener una buena calidad de vida. 

Mantenerse activa y ágil

Actividades que trabajan equilibrio y coordinación ayudan a prevenir caídas y mantener seguridad al moverse. 

Mantener la masa muscular con entrenamiento de fuerza sigue siendo importante para conservar autonomía en la vida diaria.

Apoyo profesional

Servicios como fisioterapia o entrenamiento adaptado pueden ayudar a mantener movilidad y bienestar durante más tiempo. 

La clave: constancia antes que perfección

Si algo tienen en común los hábitos saludables por edades en la mujer es que no funcionan por hacer algo perfecto una semana o mes cada 6 meses o después de vacaciones y Navidad. 

Funcionan por repetir pequeñas acciones durante años. 

  • Moverse un poco cada día. 
  • Comer de forma equilibrada. 
  • Escuchar al cuerpo. 

Nada espectacular… pero indiscutiblemente eficaz. 

Cuando se trata de salud, la constancia suele ganar por goleada a las soluciones rápidas. 

Y siempre recuerda que los cambios se pueden producir antes o después. Aunque hemos dividido las etapas por décadas, es para poder hablar a grandes rasgos, cada persona es única el objetivo es ir conociéndonos y sintiendo qué necesitamos en cada momento.

💚​ Cuídate y cuida a las mujeres de tu alrededor.