Durante años hablar de salud mental era un tabú. Se ocultaba la tristeza, se silenciaban las depresiones y se normalizaba eso de “tirar para adelante». Hoy el panorama ha cambiado: se habla más de ansiedad, de autocuidado, de terapia, y cuando es necesario también de medicación.
Eso es positivo: visibilizar lo que antes se escondía.
El reto ahora está en entender por qué la salud mental es importante, y reconocerla como pilar de nuestro bienestar. Nuestras emociones forman parte de la vida y a veces puede confundirnos: habrá días de nervios, de tristeza, de enfado, de ilusión. La clave es cómo nos cuidamos para sostenernos en esos momentos.
En el artículo de hoy queremos poner el acento en lo que sí está en nuestras manos: el movimiento, la alimentación y los hábitos diarios como aliados para una mente más equilibrada.
Cuerpo y mente: una relación inseparable
Seguro que lo has notado alguna vez: después de entrenar, caminar o bailar te sientes más despejado/a, con otra energía. No es casualidad: el ejercicio físico libera endorfinas y serotonina, sustancias que mejoran el ánimo y reducen la sensación de estrés.
El movimiento es, literalmente, medicina para el cerebro. No hace falta machacarse: caminar a buen ritmo, nadar o hacer fuerza con tu propio peso son opciones que ayudan a liberar tensión acumulada y a recuperar equilibrio emocional.
Cómo el ejercicio transforma tu mente
- Liberación de endorfinas: Conocidas como las «hormonas de la felicidad», se liberan durante el ejercicio y crean una sensación natural de bienestar.
- Reducción del cortisol: El ejercicio regular ayuda a disminuir los niveles de la hormona del estrés, mejorando tu capacidad para gestionar la presión diaria.
- Mejora del sueño: La actividad física favorece un descanso más profundo y reparador, fundamental para el equilibrio emocional.
- Aumento de la autoestima: Los logros físicos se trasladan a una mayor confianza y bienestar general.
- Reducción de la inflamación: El ejercicio disminuye los marcadores inflamatorios relacionados con la depresión y ansiedad.
Algunos ejercicios que son especialmente beneficiosos para tu bienestar mental son:
Tu alimentación y tu estado de ánimo: una relación íntima
Cuidar lo que comemos no solo influye en nuestra energía física, también en cómo nos sentimos. Una alimentación equilibrada puede ayudarnos a mantener la calma, concentrarnos mejor y afrontar el día con una actitud más positiva. No se trata de hablar de alimentos “buenos” o “malos” para la salud mental, sino de entender que cuando cuidamos nuestra alimentación, también estamos cuidando nuestra mente.
Incluir alimentos frescos y variados en nuestro día a día puede marcar la diferencia:
Del mismo modo, moderar el consumo de ciertos productos también puede contribuir a sentirnos mejor. Los alimentos ultraprocesados, las bebidas muy azucaradas o un exceso de cafeína o alcohol pueden alterar nuestra energía, nuestro descanso y, en consecuencia, nuestro equilibrio mental.
En definitiva, alimentarnos de forma consciente y equilibrada es una forma sencilla y poderosa de cuidar también nuestra salud mental.
Hábitos que refuerzan tu bienestar mental
Además de la alimentación y el ejercicio, existen otras prácticas que fortalecen tu equilibrio emocional. La buena noticia es que no hace falta hacer grandes cambios de golpe. A veces son los pequeños gestos diarios los que marcan la diferencia:
- Pausas activas: aunque sean unos minutos, cambiar de postura, estirar o caminar ya modifica cómo nos sentimos.
- Respiración consciente: Técnicas simples como la respiración 4-7-8 activan el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el estrés.
- Higiene del sueño: Dormir entre 7-9 horas es básico para que la mente recupere equilibrio. Crea rutinas relajantes antes de acostarte. Sin descanso, nuestro pilar mental se debilita.
- Compartir y conectar: Hablar con alguien de confianza puede ser más sanador de lo que imaginamos. El apoyo social es fundamental porque confirma que la salud mental es la base de las relaciones saludables.
- Expresión creativa: Escribir, pintar, escuchar música… Todo lo que nos conecte con expresar lo que nos pasa dentro fortalece nuestra capacidad de procesamiento emocional.
- Risa y humor: La risa activa zonas del cerebro que liberan tensión y mejoran el ánimo. Además, compartirla con otras personas fortalece el vínculo social.
No se trata de tener una rutina perfecta, sino de ir sumando poco a poco. Cada hábito cuenta. Aquí radica la clave: la salud mental se puede cultivar y fortalecer.
Pero ¡ojo! Ten en cuenta que al igual que no vas a levantar 100 kg el día después de empezar a entrenar con pesas, el fortalecimiento de tu salud mental también requiere de tiempo y constancia.
Tu salud mental: el cimiento que sostiene todo lo demás
Fortalecer tu salud mental te prepara para afrontar mejor los inevitables altibajos de la vida. Cuando la cuidamos, no solo estamos «apagando fuegos» en momentos difíciles. Estamos construyendo un suelo firme que nos sostiene en todas las áreas de la vida.
La salud mental es la base del bienestar porque influye directamente en tus relaciones, tu trabajo, tu cuerpo y tus propósitos.
Invertir en salud mental no es un extra, un lujo o un accesorio, es el pilar invisible de nuestro bienestar, es invertir en todo lo demás. Y la buena noticia es que puedes fortalecerla cada día a través de decisiones simples: cómo nos tratamos, cómo aceptamos lo que sentimos y cómo nos acompañamos en el camino.
En Saludando lo tenemos claro: cuidar tu cuerpo también es cuidar tu mente. Y al revés. Porque cuando entrenas, comes de manera consciente y equilibrada, descansas y compartes, no solo estás sumando salud física: estás construyendo una base sólida para tu bienestar emocional.
Porque cuidar tu salud mental, en realidad, es construir los cimientos de toda tu vida.


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