La semana pasada estuvimos hablando del desayuno. Si es esencial o no y la importancia de este en relación al resto del día.

Se suele decir que el desayuno es la comida más importante del día, pero… realmente,  de por sí, una sola comida no va a tener un impacto en la salud si no se tienen en cuenta las demás.

Por tanto, concentrarse en elaborar un desayuno perfecto es un paso muy interesante que todos deberíamos dar, pero sin olvidarnos que debemos ir más allá del mismo. Y por supuesto, siempre debemos considerar que existe la opción de no desayunar en caso de que no te apetezca, no quieras o no lo consideres útil para ti.

Lo que sí es más cierto es que; si vas a desayunar, hazlo bien.

Busca un buen contenido nutricional frente a llenarte el estómago rápido (calidad vs. Cantidad). Intenta adaptar el tiempo del que dispones a la complejidad del desayuno.

Desayunos más simples y rápidos:

  1. Una pieza de fruta. Y punto. Puede ser un desayuno interesante si tienes poco tiempo y/o poca hambre
  2. Un yogur natural
  3. Un puñadito de frutos secos crudos o tostados sin salar

Si tienes algo más de tiempo y quieres ponerte a “cocinar” un poco. Podemos hacer diversos tipos de desayunos saludables que ayudarán bastante a darle sentido nutricional al desayuno.

Desayunos base de bol: Con muchas variantes, podemos hacer diversos desayunos.

Podemos definir una base interesante en:

  1. Base de yogur natural entero
  2. Complemento de pieza de fruta
  3. Una parte de frutos secos tostados
  4. Algún topping de cacao en polvo o canela

Se puede añadir variante como la fruta congelada, variar el yogur por algo de queso fresco o preparado vegetal, añadir semillas, etc.

Desayunos en base de tostada: la estructura podría parecerse a:

  1. Base de pan integral (hecho con harina 100% integral)
  2. Añadir alguna fuente de proteína. Algo de pescado, carne y derivados, huevo, hummus, queso
  3. Añadir alguna fuente de grasa saludable: AOVE, aguacate o las propias del pescado si hemos elegido.

Desayunos base más proteica:

  1. Una tortilla francesa. Con algo de queso o alguna verdura.
  2. Algo de pescado o carne. Mezclar atún o pavo con tomate, aguacate.
  3. Queso fresco con algunos frutos secos. O con tomate, por ejemplo.
  4. Tofu salteado o a la plancha.

Como ves, las opciones son variadas y seguro que puedes ir probándolas todas y descubrir qué desayuno te viene mejor, incluso ir cambiando dependiendo del momento.

Esperamos que os haya gustado. No dudes en ponerte en contacto si tienes cualquier cuestión.

¡Feliz día equipo!