En general, cuando hablamos de prioridades, es algo complejo. Una cuestión muy difícil de trabajar y asimilar. Y cuando hablamos de alimentación no es diferente: ¿Qué tengo que hacer para empezar a ver resultados?, ¿Cuál es el primer paso a dar para mejorar?, ¿En qué me enfoco?…

La mayor parte de las personas que se proponen mejorar su alimentación empiezan por el lugar equivocado. Dietas estrictas, eliminación de alimentos, reducción de raciones, cosas bajas en calorías, cosas fit. Y es este último del que vamos a hablar.

¿Qué es algo ‘fit’?

Normalmente se relaciona con la actividad física, algo para comer y estar en forma, algo con proteínas, algo sin hidratos de carbono, algo bajo en calorías. Pues bien, esto no existe. No hay alimentos fit, ni nada de lo que comamos y va a conseguir nada por sí solo. El global de la alimentación manda. Y cuando hablamos de prioridades, se nos olvidan aquellas que han de ser la base de todo nuestro cambio orientado a nuestro objetivo.

La solución para poder comerme unas torrijas no es buscar una receta fit de torrijas, la solución para poder comer pan no es ponernos a hacer panes fit ni bajos en calorías en casa.

Tampoco hemos de buscar hacer tortitas ni postres fit en casa. Una persona que busca no aumentar de peso graso (no engordar), unas tortitas fit, unas torrijas fit o un pan casero van a ser prácticamente igual de contraproducentes que los originales, para su objetivo claro.

La clave de esto es: Ya sea fit o no, alto en proteínas, bajo en grasas… si vas a consumir reposterías, galletas, dulces, bizcochos, tortitas… la ocasionalidad debe ser la misma que para un poste clásico. Una ración, dos raciones semanales (depende del caso). No busquemos hacer torrijas bajas en azúcar con la intención de comernos 5 torrijas al día durante toda la semana santa. Tampoco hacer unas galletas fit para comernos 3 o 4 a diario.

Un primer paso lógico no es hacer una tarta de queso con la mitad de azúcar, el primer paso es reducir poco a poco las cucharadas de azúcar / panela /edulcorante de nuestros 3 cafés diarios y dejar la tarta de queso para el almuerzo del domingo. Tampoco es hacer el mejor pan casero, sino aprender a qué tengo que ponerle encima a ese pan que como a diario para mejorar mis desayunos y enriquecerlos.

Lo primero a tener en cuenta para mejorar la alimentación son las bases. Una buena base diaria de frutas y verduras, unos alimentos que nos aporten una cantidad y calidad proteica adecuada, unos alimentos que nos aporten grasas saludables y complementar con alimentos de carácter integral para el enriquecimiento nutricional en nuestras comidas. Y una vez conseguido esto, incorporamos pequeños puntos de productos menos interesantes para el día a día como puede ser un chocolate, una galleta, una torrija. Pero las bases han de ser bien sólidas.

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