Legumbres, las grandes olvidadas

Cuando alguien empieza una dieta, lo primero que se hace es eliminar los hidratos de carbono. También aquellos alimentos con muchas calorías y aquellos que “inflan” demasiado.

En esa categoría están con demasiada frecuencia las legumbres. Falsamente acusadas de ser alimentos que engordan, de causar malestar digestivo, de tener baja cantidad y baja calidad de proteínas y por no tener una proteína “limpia” (por tener también algo de fibra e hidratos de carbono).

Las legumbres (en general, salvo alguna excepción) son un grupo de alimentos que, además de aportar buena cantidad proteica y de calidad, no se quedan solo ahí.

Su aporte de fibra bastante considerable. Aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales) que muchos alimentos animales desearían.

Aportan, también, una saciedad grandísima, a corto y medio plazo y mucha versatilidad en la cocina, tanto para platos fríos (ensaladas, ensaladillas, hummus, etc), o platos calientes (guisadas, salteadas, texturizadas, al horno…).

El pescado y las legumbres son cada vez más relegados en nuestro consumo frente a las carnes y derivados (fiambres y embutidos).

No estamos diciendo que el consumo de carne sea malo, pero, sí es cierto que complementar todos los grupos de alimentos en este sentido puede ayudarnos mucho mejor a conseguir un mayor abanico de nutrientes en nuestra alimentación.

Es cierto que para diversos perfiles y colectivos con patologías gastrointestinales es necesario valorar su consumo, en qué dosis y con qué preparados. Para la población general, es más que recomendable su consumo habitual.

Esperamos que os haya parecido interesante nuestro post y que os animéis a añadir legumbres, por ejemplo, en vuestras ensaladas este verano.

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