Ponerse a dieta y empezar a comer lechuga y pollo a la plancha. Parece cosa de risa, pero no, es algo más que habitual.

El pensamiento de “tengo que sufrir y hacerlo estricto para ver resultados”. 

Podríamos hablar respecto al concepto de dieta clásica, que ya chirría un poco. Pero vamos a quedarnos con lo de la lechuga.

Y vamos a tratar con dos puntos interesantes.

El primero, ¿Por qué no nos gustan las ensaladas? Es probable que cuando comienzas un camino en la comida saludable después de mucho tiempo en el que te has dejado llevar por una mala alimentación la comida no te sepa a mucho.

Sabores llenos de azúcar (o edulcorantes), comidas muy grasas, ultra saladas. Ultrapalatables, al fin y al cabo. Es normal que al meter un trozo de lechuga en la boca no tengas ningún tipo de recompensa.

Para esto hay dos soluciones:

Buscar la forma de hacer combinaciones de alimentos que aporten algo de punch al comerlos (y que sean saludables, por supuesto) y realizar un periodo de adaptación en el que conseguimos apreciar esos matices de la comida.

El segundo punto al que veníamos, que tiene que ver con el primero, es en relación a la mala información y concepción que se tiene de una ensalada. Por un lado, tenemos la concepción de milagroso de su consumo.

Llegándose a pensar que vamos a perder peso solo por el hecho de comerla. Es más frecuente de lo que parece lo de “llevo comiendo lechuga 3 semanas y no he perdido ni un gramo”. Luego el otro extremo; lo que llamaremos las ensaladas XXL plato combinado. Y es que meter en una ensalada como ingredientes medio kilo de nueces, 2 aguacates, 40 ml de aceite, un puñado de queso, y medio kilo de arroz quedando un tomate anecdótico asomando debajo de ese amasijo de comida. Aun siendo una ensalada bastante interesante nutricionalmente, si estás buscando una reducción del consumo calórico, este tipo de ensaladas no son para ti.

Por tanto, las ensaladas cuentan para tu consumo diario, especialmente los componentes que no son la parte de verdura. Y es necesario valorar que es más interesante para tu caso particular.

Vamos a dar alguna idea de ensaladas. No para perder peso. No para dietas. Ni para músculos. Ni bajas en carbohidratos, ni détox ni nada similar. Simplemente intentaremos inspirar un poco para que cada uno/a pueda experimentar en casa probando varias ideas.

A Base: Aquí no hay duda, una ensalada tiene que llevar una base de verduras y hortalizas. Una “ensalada” de pasta más que habitual que lleva pasta, huevo, atún, queso, maíz y mayonesa no es una ensalada, es un plato combinado. Por tanto, que podemos meter en una buena base de bol para nuestra ensalada:

  • Algunas verduras verdes como: lechuga, rúcula, canónigos, endivias, escarola, espinacas, acelgas…
  • Otras como tomate, zanahoria, cebolla, col (todas las variedades)
  • Verduras menos frecuentes de ensaladas pero que quedan muy bien tanto crudos como cocinados o templados como calabacín, berenjena, champiñón.

B. topping: esto son complementos, no ingredientes base. Puede ser interesante, dependiendo de nuestro objetivo, elegir más o menos elementos de este tipo. Pero por normal general deben ser complementos a la base.

  • Base proteica: Cualquier carne o pescado queda bien: atún, caballa, pollo, melva, pavo, salmón, bacalao y derivados ahumados. También cualquier queso fresco es interesante.
  • Base grasa: Cualquier fruto seco o crema de los mismos. Quesos más curados, semillas. También aguacate, aceitunas y otros encurtidos de este tipo…
  • Base de Hidratos de carbono: pasta integral, arroz integral. Quinoa, patata, demás cereales como copos de avena, bulgur, etc. También frutas de todo tipo. Sin límites, el límite está en tu imaginación.

C. Aderezo: El rey de los aderezos, el aceite de oliva virgen extra. Uno de los mejores usos que se le     puede dar es su adición a platos para consumo en crudo. Un poquito de aceite ya puede  suficiente. Pero también podemos darle algo más de personalidad a la ensalada añadiendo:

  • Salsas tipo mostaza, tomate, salsas comerciales de conserva, mayonesa.
  • Vinagre de cualquier tipo
  • Zumo de limón o naranja
  • Especias a tutiplén. Aquí lo mejor experimentar y probar combinaciones. En ensaladas puede quedar muy bien el pimentón y pimienta. La canela en algunas combinaciones. El ajo o cebolla en polvo. Cilantro, orégano, albahaca, perejil

¿Qué te parece, te apuntas a probar a crear ensaladas a partir de estas pautas?