//Cambiar de hábito y no morir en el intento (III de IV)

En los anteriores capítulos sobre cómo cambiar de hábito y no morir en el intento hablábamos sobre dos aspectos fundamentales en las posibilidades de éxito. Recuerda que cambiar de hábito tiene su técnica y sus trucos, saberlos, pero sobre todo aplicarlos podría cambiarte la vida.
El primero es tener un porqué potente, un porqué que te movilice a un cambio, y que se saque del falso conformismo que termina por hacernos vivir una vida en la que sin darnos cuenta estamos quejándonos continuamente. En el segundo capítulo hablábamos de la importancia de establecer un contacto continuo con el objetivo. En tus pasos iniciales debes aprender a tener varios contactos al día con tu objetivo. No te llevará a nada hacer un desayuno muy equilibrado si esa es tu excusa para no volver a preocuparte en todo el día de lo que comes, no te servirá de nada hacer una sesión de entrenamiento a la semana para poder olvidarte hasta la semana siguiente de cualquier actitud relacionada con el movimiento. Si el objetivo es beber más agua, la botella debe estar encima de la mesa, si no, no te acordarás de beber, y tres semanas después te dirás “es que yo no soy de beber agua”. No dudes en darle de nuevo un vistazo a cada uno de los anteriores artículos si te incorporas a esta serie de artículos ahora.

Hoy hablaremos del tercer pilar de tu proceso de cambio: la cuantificación de tu objetivo.
Medir y ponerle números al camino no solo sirve para saber si vamos en la buena dirección, sino que también es una herramienta que impulsará tu motivación y te generará inercia. Recuerda que introducir cambios en tu vida tú solo y a trompicones no te ayudará. La inercia te ayudará a que aunque estés en momentos de bajón, sigas hacia adelante. Respecto a medir, cuidado! porque medir es una moneda que tiene dos caras, una es la motivación, pero girándola se encuentra a la frustración. Permíteme que desarrollemos esto un poco más.
Hablemos por ejemplo sobre los procesos de control del peso. ¿Quién no se ha pesado después de una semana de cambios en los que has comido mejor, te has preocupado de ir a andar, incluso de controlarte en el cumpleaños de tu sobrino y en la que esperas perder lo mismo que tu amiga? y al pesarte –¿Cómo? ¿Sólo he perdido un kilo? El mundo se me viene abajo! Yo no aguanto así 6 meses, no te imaginas lo que he sufrido! Eeeeeeerrooooooooooor!
Vivimos en una sociedad donde dos palabras se apoderan de nuestro ser… Rápido y Fácil. Y no es que estas palabras no sean adecuadas, pero no deben apoderarse de nosotros y hacernos perder el foco. Sobre el ejemplo anterior, pregunto a mis clientes: ¿has comido mejor?, ¿cómo te notas?, ¿mejores digestiones?, ¿menos gases?, ¿duermes mejor? El foco no es pensar en el sacrificio de que no puedo comer lo que me apetece. En el equilibrio de conjugar lo que me apetece y lo que debo hacer está el éxito. Muchos mensajes publicitarios intentan asociar los alimentos a palabras que emocionalmente te harán sentir bien para que te despistes y no te plantees buscar un equilibrio entre lo que me viene bien y lo que me apetece. -Es que la vida es ya bastante dura para que encima no pueda comer lo que me apetece! Qué infelicidad! Error! La felicidad no es propiedad de ningún alimento ni bebida. Recuerda, no pierdas el foco de lo importante.
Te acuerdas, ¿cómo?, ¿solo un kilo?. Esta reflexión es muy injusta, ya que has dado un paso en el camino correcto, estás más cerca de tu objetivo, el primer paso es mucho más costoso que el segundo, y sin embargo, por tu cabeza sigue rondando esa conversación de que fulanito ha perdido 3 kilos y tu 1. Error! No te juzgues, no tengas una expectativa que esté contaminada por comparaciones.

¿Entonces controlar el peso con elementos que hagan el proceso más rápido y más fácil es malo por lo que lo mejor es hacer las cosas lentas y difíciles? NO! Por supuesto que hay estrategias para hacer las cosas más rápidas y más fáciles, pero cada sistema tiene su ritmo y medir si vamos en la dirección correcta lo único que debe servir es para tomar decisiones sin juzgarnos y sin compararnos. Medir nos sirve para saber si lo que estamos haciendo es suficiente o si debemos de adoptar nuevos cambios. Por todo esto, tranquilo, no hay que salir a correr cuando está helando, ni hay que hacer ningún ejercicio de autocontrol yendo a una boda y solo mirando como comen los invitados! No seas radical. Ante esto último, un consejo… A las bodas se va comido, de lo contrario te descontrolarás con los entrantes que normalmente son más calóricos y te dejarás la carne y el pescado que es lo que bueno.

No se pueden perder 25 kilos en un mes, no se puede participar en un Ironman con 3 meses de preparación. Y si se puede, probablemente de alguna forma tendrás que pagar tu deuda con el “Diablo”. Disfruta tus primeros 5 min corriendo sin parar, disfruta de tus primeros 3 kilómetros corriendo. ¿Que tres kilómetros no son nada comparado con los 10 que corre tu mujer? No importa, esa no es tu guerra. Disfruta de tu primer día reduciendo el azúcar del café, incluso el día sin tomar refrescos azucarados, disfruta que has encontrado un momento del día para moverte 30min.
Cuantifica lo que haces. Existen infinidad de Apps en el mercado que te ayudan a cuantificar los progresos en una gráfica. Es importante, sé paciente y dale perspectiva a los datos. No medir es mirar a otro lado para no saber cómo vas y esto no lo considero una buena estrategia, al igual que tampoco estar obsesionado con medirlo todo, ni siquiera de sacar conclusiones en caliente sobre los resultados. Recuerda que probablemente estás metido tanto en tu problema que no lo ves con perspectiva. Que la línea que marca el peso vaya bajando te motivará, que el número de kilómetros que has andado hoy ha subido te motivará, que has consumido el número de calorías que deberías consumir te motivará.

Cuantifica y mide pero no te obsesiones. Me acuerdo en mis primeras carreras populares de 10km midiendo todo. A algunos os sonará esto a Chino, pero quien participe en carreras lo entenderá. La presión a la que nos sometemos de bajar de 1 hora, de bajar de 50min o de 40min, el paso por el kilómetro 5, las pulsaciones, etc. El crono, el tiempo final por poco arruina mi placer por correr, que estúpido objetivo de intentar bajar siempre un poco la marca e intentar dar un poco más. Afortunadamente cambié el foco y lo puse en la sensación de estar un Domingo a las 11 de la mañana desayunando con amigos en una terraza después de una carrera por el campo o por el centro de cualquier ciudad. Estuve a punto de no hacer más carreras populares. Mi decisión, entiendo que otras personas tengan otra filosofía, fue la de estar un tiempo corriendo sin reloj. Llegar o no llegar por debajo del tiempo que me había propuesto me impedía disfrutar. Ahora sí mido el tiempo, pero también he aprendido a no juzgarme sin tener en cuenta lo que he entrenado, sobre como me he encontrado durante la carrera, pero mantengo lo importante, disfruto y tengo ganas de seguir adelante.

en paz conmigo

entendí que el problema no era el reloj, sino los juicios que me hacía

Habrá momentos en el camino de este proceso de cambio que serán difíciles, tanto físicamente como mentalmente, lo verás todo oscuro, creerás que a todos les funciona pero tu tienes algo especial que te impide que te vaya bien. Será parecido a caer en un pozo y como en buen pozo, mirarás a tu alrededor y no verás solución. Es en este mismo momento cuando debes volver a tu por qué y para qué estoy aquí, y eso te permitirá continuar. No te quedes paralizado, muévete y sé constante. Tienes que confiar, cuando hayas perdido esos 25 kg en 9 meses, mirarás hacia atrás y mirarás con una sonrisa a esos momentos en los que alguien te preguntaba ¿por qué haces esto? y ahora te preguntan ¿cómo lo has hecho? Te reirás de esos momentos donde tus excusas te camuflaban tus razones y no te permitían verlas y estar en contacto con ellas, esos momentos en lo que te decías, no tengo tiempo para cuidarme, estoy todo el día con mi hijo pequeño, en lugar de decirte, mi hijo pequeño es la razón por la que como madre tengo que ser activa, saludable, alegre. No quiero ver desde una silla como mi hijo crece… quiero enseñarle yo a que disfrute de la naturaleza, quiero que recuerde a su madre jugando con él, a su madre esforzándose aunque no llegara la primera en la carrera popular de navidad. No se ha inventado método de enseñanza más potente que el ejemplo.

Cuantifica tu progreso, y habla con personas que han estado recientemente en tu lugar o personas que entienden por el proceso que estás pasando. Muchas personas, al igual que hablamos en el capítulo anterior intentarán ayudarte explicándote atajos, ten cuidado! Los atajos vienen normalmente con trampa ya que mezclan metodologías de varios sistemas y probablemente no te vengan bien ya que pueden confundirte.

En el próximo capítulo hablaremos del último pilar… pero para eso debes esperar unos días.
?No sigues a saludando en las redes? Así imposible de que te enteres cuando saldrá el último capítulo!

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Antonio López

Entrenador Saludando

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2017-02-24T13:49:50+00:00 septiembre 2nd, 2015|Categories: La Actitud como Medicina|0 Comments

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