//Cambiar de hábito y no morir en el intento (II de IV)

¿Has hecho decenas de dietas y nunca has llegado a ningún sitio?, ¿no has conseguido nunca llegar al tercer mes en el gimnasio? Si la respuesta es sí, no te pierdas esta serie de post que seguro puede ayudarte a entender dónde está el problema.
En el primer post «encuentra tu por qué«, recuerda que hablábamos de la importancia de generarse uno mismo un entorno adecuado en el que poder ser constante. Puedes ser constante con todo en tu contra, pero definitivamente es más fácil serlo con el viento a favor. Recuerda que la constancia no es el resultado de un cromosoma que tienen unas personas y otras no. Ser constante puede lograrse si construyes tu nuevo Yo sobre los pilares que te contamos en esta serie de cuatro post.

Recuerda que el primer pilar sobre el que asentar tu cambio es una mirada a tu interior, solo encontrando un por qué poderoso tu falsa comodidad puede estallar y provocar un resultado.

“Un día fui a visitar a su amigo a su casa de campo, durante la hora aproximadamente en la que estuvimos tomando un café en su patio, me percaté que su perro, que estaba tumbado muy cerca de nosotros no paraba de quejarse, se movía, ladraba, sus ojos delataban que algo no iba bien. Intrigado pregunté a mi amigo, – ¿qué le pasa a tu perro que no deja de quejarse? – Está tumbado sobre un clavo, me respondió. – ¿Sobre un clavo?, ¿y por qué no se levanta?. – No sé, quizás no le duela lo suficiente”.

El contacto con tu objetivo

Hoy hablaremos del segundo pilar, el contacto con tu objetivo. El contacto trata tu imprescindible relación con el entorno.

proverbio
Muchas personas tienen razones poderosas que le hacen subirse al barco del cambio, pero la travesía es siempre dura. Es duro decidir si comes o no galletas por la mañana mientras preparas un desayuno con galletas a tus hijos, («ellos no tienen la culpa de que yo esté a dieta», me dice mucha gente). Es difícil apagar el ordenador a las 19:00 si eres un profesional independiente para ir a entrenar o simplemente para descansar: por supuesto que hay cosas que hacer. Es difícil coger la mochila de deporte después de una jornada de trabajo extenuante. Es difícil hacer una cena ligera después de un día que apenas te ha permitido tomarte 4 cafés, («con el día que llevo, si no me puedo permitir este postre ¡apaga y vámonos!»). Es difícil reflexionar sobre tus prioridades y tu tiempo cuando estás en mitad del problema. ¿Te suena esto?
Tu entorno va a influenciar en tu éxito o en tu fracaso, y estoy seguro de que en la mayoría de los casos no nos damos ni cuenta. Es muy probable que tu entorno intente ayudarte sin saber que está provocando el efecto contrario. Me refiero particularmente a la sobreprotección endémica que padecen las personas que necesitan ser ayudadas. La compasión es muy peligrosa: es demasiado fácil caer en conclusiones, en refugiarnos en excusas vacías ante comentarios como“¿dónde vas Susana?, ya eres muy mayor para esas cosas”, “lo que te duele a ti es normal, nos duele a todos”, “pero si esto lo llevamos haciendo así toda la vida, ¿ahora vas a cambiarlo?”, “no es necesario que sufras tanto, te queremos como eres”, y bla bla blas como estos. Quizás no te guste oir esto, pero los cantos de sirena son placenteros pero no te ayudan a nada.

El contacto con tu objetivo es fundamental. Mi decisión de aprenderme la lista de los 150 verbos irregulares de Inglés fue porque tenía un por qué, pero la razón por la que esos 150 verbos entraron para quedarse en mi cabeza fue porque estaba todo el día utilizándolos, preguntando sobre ellos, riéndome de mí mismo cuando alguien me corregía una pronunciación. Un día me metí en una librería a comprarme una guía de la ciudad en inglés; no entendía mucho, seamos sinceros: no entendía nada. Pero tener que hacer el esfuerzo por entender lo que allí ponía mientras descubría la ciudad me hizo dar pasos hacia delante. Ese es el secreto para el éxito: aplicar lo que aprendemos diariamente. Al contrario de lo que me pasó en mis 9 años de Inglés del colegio, 9 años de memorizar, de hacer un esfuerzo hasta el día del examen, vomitar lo que había metido en mi cabeza 5 minutos antes y tras el examen descansar. Todos los días había uno o varios contactos con mi objetivo que era aprender inglés.

¿Cómo aplico esto al ejercicio?

¿Quieres bajar de peso? ¿Quieres encontrarte más activo? ¿Quieres encontrarte más feliz en tu cuerpo? Entonces debes mantener contacto permanente con tu objetivo, protegiéndote de la música a veces celestial y a veces envenenada que no te sirve para nada. Me gustaría pararme un poco aquí, porque hay dos partes en esta frase, y ambas son muy importantes, contacto permanente con tu objetivo y protégete de la música de fondo que no te sirve.
Si quieres bajar de peso, todos los días debe de haber algo que te mantenga en contacto con el nuevo hábito. Pregúntale a la gente de tu alrededor «y tú ¿qué desayunas?», coloca y lee revistas relacionadas con la alimentación encima de la mesa, mete en el bolso y lee libros de desarrollo personal aunque solo sean 5 minutos al día, sube una foto de tu desayuno en el Facebook, mándale un mensaje a tu entrenador sobre si te recomienda o no está comida, ponte una alarma en el teléfono recordándote la media mañana, coloca un post it en la pantalla del ordenador que diga «¿pretendes bajar de peso sin beber agua?», descárgate una aplicación que te cuente las calorías, pésate a menudo, mide tu porcentaje de grasa, ponte el pantalón en el que quieres entrar junto a la cama y pruébatelo todos los días.

Todos los días, tiene que haber un contacto que te mantenga enfocado en tu objetivo. Por supuesto, puede haber varios contactos: cuantos más contactos sientas que tienes, mayor posibilidad de éxito, aún asumiendo el riesgo de que tus amigos crean que te has vuelto loco y que te has metido en una secta porque solo hablas de lo mismo.
Ya sabes que existen multitud de dispositivos que te pueden ayudar a mantenerte en contacto con tu objetivo: apps específicas que miden los pasos que has dado, otras que recogen el recorrido con la bicicleta, pulseras que miden el sueño, etc. Definitivamente estos dispositivos ayudan a estar comprometido y en contacto permanente con tu objetivo.

Desecha lo que no te sirve

Antes de terminar, ¿recuerdas la segunda parte de la frase? Protégete de la música que no te sirve. En todo contacto, te llegará información, comentarios, que al 99% seguro son bien intencionados pero que no te ayudarán porque no provocan el efecto deseado al escucharse en el momento en el que se escuchan. La mente humana tiene una capacidad asombrosa de impregnarse de los comentarios de la gente de tu alrededor, sobre todo cuando tu nuevo yo aún no está bien anclado a tu código genético. Algunos serán consejos muy poderosos y otros probablemente te confundirán aunque no lo sepas. Voy a poner un ejemplo.

Particularmente, aconsejo a todas las personas a las que ayudo a bajar de peso a introducir un desayuno con una carga equilibrada en cuanto a proteínas y a hidratos de carbono. Una vez que acotamos y dejamos bien definido que lo importante para la primera semana es «proteína en el desayuno«, todos los clientes se enfrentarán a infinidad de comentarios, de consejos, en definitiva, de cantos de sirena en sus contextos.
Permíteme esta historieta, en la que Manolo, que quiere perder peso y aprender a comer, se encuentra a su amigo Pepe, que no tiene problemas de peso y es bastante deportista.

  • Manolo: Bueno Pepe, ¿y tú qué desayunas?.
  • Pepe: Yo, un café bien cargado con una pizca de leche y una tostada de baguette con mermelada casera. (No saques conclusiones de si esto es bueno o no: simplemente dejémoslo en que este desayuno no cumple con el equilibrio de proteínas e hidratos del que hablábamos antes).
  • Manolo: Pero Pepe, ¿qué me dices? Si me han dicho a mí que eso es una barbaridad, que es muy importante tomar proteína por la mañana, huevo, soja, carne, pescado… y yo a ti te veo bien, en forma.
  • Pepe: Manolo, déjate de rollos de desayunos de proteínas, que con eso, lo único que vas a hacer es engordar. Si tú quieres adelgazar, haz lo mismo que yo, lo importante es que te vengas al gimnasio 2 horas conmigo por la mañana a hacer ciclo y los domingos a hacer 4 horas con la bici. Y punto.

¿Qué opinas de esta conversación? «Vaya lío que tengo ahora mismo en la cabeza», diría Manolo. «¡Uf!, quizás es mejor que vuelva a mis tostadas y me apunte al gimnasio ahora cuando tenga un poco de más tiempo…».

¡No! ¡Cantos de sirena! ¡Desconecta! ¡Sal de ahí! Fomenta el contacto con tu objetivo, habla con la gente, pero no te dejes influenciar por los cantos de sirena. No es fácil explicar lo que pasa por la mente de Manolo en este artículo (otro días hablaremos de ello), pero debes confiar en un sistema, confiar en una persona que comprenda la globalidad y no hacerte una mezcla de sistemas. Tenemos una capacidad asombrosa para coger lo que más nos gusta de cada uno de los sistemas y meter debajo de la alfombra lo que no nos gusta. Mezclando sistemas no llegarás probablemente a nada, y cuando no llegues a nada, volverás a sacar la conclusión de que no tienes tiempo, que no es tu momento, o que por ejemplo la proteína por la mañana no funciona.

Recuerda, genera contacto todos los días con tu nuevo yo, si no hay contacto, tu lucha será titánica y tus posibilidad de éxito serán mínimas. Además te aconsejo algo, haz partícipe a la gente de tu alrededor a que te pregunten ¿cómo te va? Dar explicaciones, verbalizar tus pensamientos te ayudarán a tener el foco hacia tu objetivo.

En el próximo post hablaremos del tercer pilar, de la cuantificación de tu objetivo. Si no sabes si estás mejorando, tu motivación se apaga. No te lo pierdas.

Haz memoria, la última vez que hiciste dieta ¿escondiste a tu entorno que la estabas haciendo por no escuchar sus comentarios? Recuerda que si caminas solo irás más rápido, si lo haces bien acompañado, llegarás más lejos.

 

Antonio López

Entrenador Personal Saludando

antoniolopez@saludando.es

2017-02-24T13:54:52+00:00 agosto 21st, 2015|Categories: La Actitud como Medicina|0 Comments

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